a) Elaboraba mentalmente el tema, según la letra que deseaba enseñar y/o repasar.
b) Redactaba la lectura a mano porque no cualquiera tenía máquina de escribir. ¿PC´s? ¡NI SOÑAR! ¡NO EXISTÍAN!
c) Revisaba y corregía lo redactado hasta que debía pasarlo a otra hoja porque ella misma se perdía (igualito que M@r) entre tantas tachaduras.
d) Después de haber gastado millones de hojas, cuando ya le convencía la forma en que quedó su creación, la pasaba en lipio (¡una hojita más!).
e) Si no se equivocaba ni una sóla vez, ya no debía pasar la lectura en limpio.
f) Procedía a pasar el texto a otra hoja, pero ahora con una tinta especial llamada tinta *"ectografica" o *"hectográfica" (ya no lo recuerdo porque hace como cincuenta años que este método fue reemplazado por uno muchísimo más moderno, limpio y práctico: el "mimeógrafo" o "mimiógrafo"; y éste a su vez, fue reemplazado hace como cuarenta años por la fotocopiadora).
¡Alabada sea la fotocopiadora!
Mejor dicho:
¡Alabada fue la fotocopiadora!
g) Una vez obtenido el texto con la tinta "ecto eso" o "hecto lo otro", colocaba el escrito sobre una hoja llamada "ecto eso" o "hecto lo otro", pero con lo escrito sobre **esta última hoja.
h) Pasaba las manos varias veces sobre este juego de hojas para que la de papel quedara bien estiradita y sin pliegues que hicieran imposible la lectura (más, para pequeñitos de primer grado). El texto quedaba en la hoja "eso" pero como espejo. Había que saber leer al revés.
i) Entonce pegaba una hoja de papel en blanco sobre la hoja "eso". Cuando ya tenía la muñeca adormecida separaba las hojas y se disponía a contemplar su obra de arte.
j) El texto había pasado de la hoja "eso" a la hoja de papel, otra vez como espejo (o sea que ahora podía leerlo cualquiera que sólo sabía leer al derecho), que le daría al equivalente del hermanito mayor de Rolito, pero de hace cincuenta años atrás; o a la equivalente de la hermanita mayor de Rolito, pero también de hace cincuenta años atrás ( en este caso yo).
k) Pero como el el primer grado éramos como cuarenta niñitos, la "señorita maestra" o la "señora maestra" ( en esa época: ¡Guay de que se nos ocurriera decirle "seño"!), se disponía, con todo su coraje a obtener todas las copias necesarias como para que cada alumnito tuviera la suya.
l) Agotada y muerta de sueño, a las dos de la madrugada se tomaba un cafecito con alguna galleta marinera, para seguir más tarde con la otra mitad de la copias.
m) Las copias salían cada vez más borrosas y claritas porque la tinta especial se expandía sobre la gelatina. Si no tenía otra hoja "eso" para la parte que faltaba, no podría dormir un ratito antes de ir para la escuela; debía esperar que abra la librería para comprar una y seguir con las copias.
n) Si todavía las copias salían legibles pero antes de tomar el cafecito se olvidó de proteger la hoja "eso" con el papel manteca y la humedad ambiente era baja, la hoja se secaba y no servía, de todos modos. En este caso tampoco podría dormir un rato.
ñ) Si todo estuvo finalizado exitosamente, se hacía una siestita de veite minutos y se iba para la escuela. No sin antes pintar las letras que quería enseñarnos con pinturita verde loro (nunca supo si existía tinta "eso" de colores. Yo tampoco.).
o) Si la agarraba la luvia en el camino, debía repetir la operación porque en esa época no había remises y los colectivos tenían goteras; y todas las copias se arruinaban.
q) Muchas veces tenía que agregarle letras al abecedario para llevar a cabo todos los pasos necesarios para que su cruzada fuera exitosa.
r) Éste es el paso más importante: No perder la paciencia y pegarles con el puntero a los chicos que no aprendían.
s) Si todo había marchado bien y había tenido la suerte de no haber escuchado a la salida del colegio a ningún padre que se quejara de las pocas horas que trabajan las maestras y las largas vacaciones que tenían; volvía a su hogar satisfecha con el deber cumplido, a preparar la lectura del día siguiente.
*Esta tinta era algo así como la tinta de sellos o la que usan cuando te enchastran los dedos para obtener tus huellas digitales (En una próxima entrada quiero habla sobre las huellas digitales), manchaba como los dioses.
** La hoja ectográfica (¡¡¡UUUUFFFFAAAA!!! ¿me permiten que lo escriba sin "h"?) era una hoja de consistencia gelatinosa, o babosa o asquerosa; cubierta con una especie de papel manteca para preservar su humedad, la que hacía que lo escrito en el papel pasara a la hoja "eso".Y... ¡OH (¿u OH?) MARAVILLA DE LA TÉCNICA!, la escritura aparecía en la hoja "eso", pero como en un espejo, no se entendía nada si no se sabía leer al revés.A mí me enseñó bien. No es que le tuviera miedo. ¡Las recuerdo con tanto cariño! ¡A ella y a la lectura! ¡Me la sé de memoria!Decía así:MI FAMILIA